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Mi historia

Mi nombre es Andrea Duque y hoy quiero contarte un poco de mi, quien soy y por qué hago esto. Más allá de mis títulos o certificaciones son mis experiencias las que dan cuenta de quién soy, por eso quiero contarte de forma breve mi historia y cómo llegué hasta aquí. 

A lo largo de mi vida he tenido situaciones muy complejas que mi ser diseñó desde antes de nacer como parte de mi propósito de vida; varias de esas experiencias han sido producto de relaciones de pareja un tanto tóxicas. Debo decir que han sido tres relaciones las que han marcado mi vida. Una de ellas fue mi primera relación, ahí conocí el amor romántico, el compartir sexual y el dolor de la infidelidad.Éramos muy jóvenes e inmaduros, los dos deseábamos salir, conocer el mundo y vivir con pasión la vida, pero entre las cosas que él quería experimentar entraban otras, muchas, mujeres y yo simplemente no sabía cómo alejarme. Reconozco que era muy dependiente de él, sentía que nadie más iba a amarme y que con nadie sentiría lo que sentía por él. Era entendible por la edad, pero fue el inicio de un patrón que seguiría repitiendo con mis otras parejas aun cuando cada vez que me enteraba de sus deslices me prometía no volverlo a hacer. 

¿Y que paso?

El fin de esa relación fue poco claro, estabamos muy saturados de las peleas constantes, la desconfianza, los celos y los reclamos. No se como duramos 4 años en esa dinámica tan tóxica, cada vez descubria facetas más oscuras y retorcidas de mi misma. Cuando terminó creí que mi oscuridad se iba con él y que nunca volvería a pasar. Gran error.

La segunda relación seria y estable fue peor. Ahora entiendo por qué. El universo, Dios o como me gusta llamarle: el Ser, te repite una experiencia cuantas veces sea necesario hasta que aprendas y cuando la ignoras esta cobra fuerza para que sea imposible de ignorar, y eso fue exactamente lo que hice; ignore mi anterior relación y creo que no tenía nada que aprender que él era el culpable y yo la víctima. Cuando te posicionas ante la vida como una víctima indiscutible mente atraerás un victimario hasta que te hagas cargo; por supuesto mi segunda “gran” pareja me lo hizo saber.

Estaba comenzando la universidad cuando lo conocí, veíamos una clase juntos y él era tan solo 4 años mayor que yo. Al principio no me gustaba pero yo a él sí por eso estuvo en la friendzone un par de meses hasta que me di cuenta de que me gustaba, mas que nada lo que me gustaba era, por un lado lo hermosa, inteligente y valiosa me hacía sentir y por otro el aire nostálgico y triste que veía en él, despertó en mí lo que llamó: “la salvadora”,  y en él pude satisfacer la necesidad de sentirme necesitada. Desde que nos conocimos él me advirtió que su vida era complicada y llena de engaños pero nunca imaginé que eso implicaba un esposa mayor que él con la cual tenía una relación aún más tóxica de la que tenía conmigo, unas amantes intermitentes a las cuales a veces recurría y un gran paquete de mentiras.

A los cuatro meses de estar saliendo y justo el día en que íbamos a hacer el amor por primera vez, terminó conmigo alegando que no quería hacerme daño para buscarme días después y convencerme de cuanto me amaba. Efectivamente volvimos y días después me presentó a su familia y me llevó a su casa, yo estaba feliz y plena hasta que una tarde lo sentí raro, distante; en mi interior sentía que pasaba algo…

Al día siguiente desapareció para luego decirme que había vuelto con su ex esposa y que la amaba. Eso me destrozo, fue devastador, pero comenzó a despertar en mí una inquietud, sabía que no era normal, que había algo en mí que hacía que ese patrón se siguiera repitiendo y que mi amor propio era casi inexistente. Después de eso aun quería estar con él, sentía que era mi culpa y que era insuficiente para el (claro indicio de dependencia, complacencia y falta de amor propio).

De seguro no te sorprenderás cuando sepas que después de eso volvimos y con todo en contra, ya que ni mi mama ni mis amigas lo querían y mi suegra tampoco me quería pues creía que me había metido en el matrimonio. Duramos varios meses después de volver pero había algo extraño, él ya no quería que fuera a su casa y aunque amanecíamos juntos habían cosas que me hacían sospechar que me estaba engañando. Era tal mi nivel de desempoderamiento y dependencia que me negaba a ver la realidad, quería seguir en esa burbuja de mentiras, pero la verdad sale a la luz y un día me llega a mi celular un mensaje de su esposa diciéndome que siempre habían estado juntos (nunca la había dejado como el me hacia creer) y que ella le había dado a él unos meses para que estuviera conmigo y tomará una decisión. Sentí mi corazón romperse y un frío invadió mi cuerpo, creo que sabes cómo se siente.

Comencé terapia

Para sanarme empecé terapia psicológica, eso me ayudó a trabajar en mi amor propio, a ser consciente de mi dependencia y así fui sanando pero no continué con la terapia y por dármelas de sanada a los meses volví con el, ya sabia que habían terminado y en contra de todo retomamos la relación. No puedo negar que al principio fue bonito y compartimos muchas cosas, sin embargo, mi aprendizaje no estaba completo y como les dije, la lección se repite hasta que aprendamos.

Volvió con su esposa la cual aceptó ser su amante y permitir que el siguiera conmigo. Yo no podía con eso, creía que no podía alejarme de él pero tampoco podía estar con él. Eso terminó de destruir mi autoestima pero me impulsó con decisión y constancia a empezar un camino de transformación y autoconocimiento que se consolidó luego de mi tercera relación.

Hasta que un nuevo panorama apareció…

En esta tercera relación al contrario de lo que puedes creer la infidelidad, la dependencia y la toxicidad no estuvieron presentes; al contrario, ha sido una hermosa relación llena de aprendizajes, de apoyo, honestidad y transparencia. En esta relación los retos fueron diferentes, más que nada fue una relación transversal a una crisis de creencias donde me aleje un poco del catolicismo ortodoxo y tomé varias decisiones que confrontaron entre otras personas a mi madre con la cual comencé un profundo y doloroso proceso de sanación. 

 

 

Dentro de las herramientas de transformación y crecimiento personal comencé con una terapia psicoanalítica hermosa que me ha ayudado a conocerme y ser consciente de mis sombras más profundas ya que como dice la conocida frase:

 “cuando no eres consciente de tu inconsciente, este te somete”

y ya estaba cansada de que me sometiera. Además,  me certifique como Terapeuta Angelical, luego como tarotista y actualmente me encuentro cursando un hermoso procesos de empoderamiento llamado Maestría del Ser. Estas herramientas unidas a mis experiencias previas y a todos los libros, talleres de amor propio, constelaciones familiares entre muchos otros, no solo me han ayudado a mí sino que me han permitido apoyar a otros seres con experiencias y situaciones similares a las mías. 

Y me di cuenta lo que atraía…

Ahora, después de pasar por esas y otras experiencias que después te contaré, puedo ver el regalo de cada una de ellas y apreciar la necesidad de las mismas para mi proceso evolutivo. Me di cuenta de que atraía parejas infieles para que me mostraran lo infiel que era a mi misma, para poder ver que me perdía en el otro buscando su amor; que me creía insuficiente y no me sentía merecedora de amor y que para sanar esas creencias necesitaba situaciones espejo que me permitieran cambiarlas. Además, supe que como víctima buscaba ser necesitada para que mis parejas no me dejaran y por ello atraía parejas con situaciones muy complejas sin resolver. No digo que ahora todo esté sanado, al contrario, hay mucho por transformar, pero reconozco que cada experiencia vivida contribuyó a mi toma de conciencia y a mi compromiso conmigo misma.